27/03/2026
De sorpresa en sorpresa, y nunca satisfecho, enfado por naturaleza y resentimiento sin rostro evidente. Estas señas son la identidad de aquellos que pretenden gobernar desde la marginación en una sociedad que tolera la amenaza, la extorsión y el robo por motivos alimenticios. Todo un absurdo del que salir es a costa de una queja ante el espectro magnético y su interpolación con las sensaciones de libertad. El sexo de mujer nacido mujer exige comportamientos que atacan su propia intimidad solo por encontrase en un estado de sometimiento y servidumbre ante complejos de dominación. Y desde el entramado del Singerlim nadie dice nada porque saben que las conductas antisociales no se defienden, sino que se imponen desde la familia y sus tradiciones, pero cuando se salen del contexto se convierten en desafiantes y penales. Reconformar los códigos del silencio y entablar un dialogo con la mal querida mafia del terror se hace imposible y aparece la necesidad de usar el entramado comunitario para ocultar los desaguisados de la falta de responsabilidad de quienes legislan, solo los huéspedes de lo irracional se facultan para dirimir conflictos que solo benefician a la dirección de lo moral, y sus discursos de la maldad….
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