22/03/2026
Empezar con el alma dañada por los delirios de una maraña de patrañas que someten a la otredad en el destino de sus indiferencias. Donde la lógica de la realidad elaborada a golpe de pensamiento con una narrativa que se entretiene entre el reflejo de la necesidad. Y vuelan las costumbres de los navegantes que se resguardan en el puerto de la soberbia y desoyen de la mayoría esa diagnosis de teorías de la incertidumbre que se dejo sobrevivir por no ser políticamente correcto el enfrentamiento allá por los tratados de lo común. Ahora solo el sexo de mujer nacido mujer reconoce que la culpa es el resultado de los espectros de la servidumbre que no recuerda nada de lo referente al tiempo en mayúsculas. Palabras que no tienen valor de intercambio, que se esconden en los bolsillos para no dejar de ser un parecer de la oportunidad y el descuido. El mantra sanador de lo cotidiano que es la lanzadera de lo escatológico se queda con el culo al aire por no tomar el aire puro de la inocencia, ese poder que tiene nombre propio y se somete al correr de los especuladores del algoritmo más comprometido con los símbolos del ruido social. Siempre construyendo para comprometer a los mas cercanos en esa loca confrontación por igualación desde la que se alimenta la aceleración y el oscuro deseo de la gente.
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