14/03/2026
Un día para el recuerdo, de esos días que la memoria tratara de acercarte constantemente y eso que dicen que el cerebro no tiene poder sobre las cosas. Encima te juega malas pasadas y te lastima en los adentros hasta que maldices a cuantos se encuentran cerca de tu esfera de indiferencia. Los sentidos y el bienestar en manos de cualquier neurona que nadie sabe a qué estímulo o impulso responden, y encima todas las bacterias acumuladas bajo un nombre maldito se manifiestan con intención de desertar del sistema digestivo, que dicen ahora que es el segundo cerebro, o el primero que vaya usted a saber. Un sistema estructural que bajo las necesidades del ser humano se hace conspirador de sí mismo y nadie quiere reconocer la identidad del dolor poderoso de la conducta que cambia de valor sustancial para convertirse en dependiente de según qué conjunto de hormonas, todo un laberinto de emociones que el mantra sanador de lo cotidiano domina a la perfección. Para los casos de extrema disputa contra uno mismo se considera oportuno la entrega del sexo de mujer nacido mujer en su faceta de sacrificado en el juego de ofrendas de condición parlante. Nada que se me pueda olvidar y quedó despidiéndome con exabruptos, groserías, ordinarieces y otras artimañas de desconexión con lo éticamente dominante.
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