11/03/2026
Yo también voy a dejar de respirar, o lo que es lo mismo, estoy muy enfadado y os insultare hasta que vuestros sentidos me entreguen el control de vuestro cerebro y así someteros a mi antojo. Puede que haya otras maneras para ejercer tal poder, puede que solo sirvan para joder al contrario y así esperar que nos entregue su existencia para que podamos decir que como los señores feudales tenemos siervos. Y después diremos que queremos ser Emperadores, pues si nos comportamos como los sátrapas de los conflictos bélicos que buscan acaparar influencia territorial por qué no vamos a poder lucir las mismas galas de pedrería impoluta y paños increíbles. Y después pondremos el grito en el cielo al comprobar que el sexo de mujer nacido mujer se desdice de todas las evidencias que hasta ayer eran los valores fundamentales del estado y después nos alarmáremos al sabernos incapaces de solucionar pacíficamente nuestras malas gestiones de las emociones más escatologicas. Y después nos enzarzáremos en conflictos de eterna duración en donde nuestros siervos se disputarán sobre la dura tierra el sustento con el que podrán continuar otro día más en la lucha por la supervivencia. Y después en el mejor de los casos un día nos sentaremos en la mesa de la paz para crear nuevos modelos de relación… y si no, apretáremos los botones del colapso total y destruiremos la casa donde compartimos esas emociones que en un principio nos llevaron a cuestionarnos, de porque tenemos derecho a apoderarnos de la vida de otras personas para nuestro uso y disfrute… viva el neuromarketing y el mantra sanador de lo cotidiano.
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