06/03/2026
Días tormentosos los que nos proyectan los estrategas del conflicto bélico. Dinero para unos pocos y mientras el resto con el peso de la inflación. Todo un bucle contemporáneo, toda una suerte para la desigualdad donde el pobre es señalado por su pobreza y se somete en beneficio de las elites dominantes que con su poder se elevan aún más en el altar de los sacrificios ajenos. Solo el señorito con sus tonterías se queda al margen de esta guerra sin banderas que se libra en el espectro doméstico, donde se fabrican los principios básicos de esa salud mental de nuestra tan querida sociedad. Y la cocina del diablo se encuentra abarrotada de consumidores compulsivos que se muestran sumisos ante la figura del mantra sanador de lo cotidiano. Y este a su vez se deja contemplar por el sexo de mujer nacido mujer que en días de carencia de emociones de las entendidas como fuertes, que son el fruto de la dominación de los placeres oscuros, se lanza contra el muro de los mejores futuros posibles para desertar ante las decadentes muestras de indiferencia.
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