01/03/2026
Viejo, mal cuidado y pobre. Con estas tres palabras se define aquello que se quiere despreciar, con la rapidez del trueno, desde la plataforma de los que supediten el recuerdo banal a una realidad tortuosa, los que repiten sin cesar los pedimentos al mantra sanador de lo cotidiano y buscan frases hechas para crear un discurso de ideología de dominio. Y llegan los terraplanistas con sus planteamientos de elevación de estímulos al sacrificio y de todas las formas posibles entregan como ofrenda los sentimientos de la masa engullidora que se aglutina al compás de una vibración familiar pero no discriminatoria. Llenos de tóxicos acumulados a lo largo de la vida del firmamento, que acumula energías de control y poder para afirmar su existencia al sexo de mujer nacido mujer. La abundancia sin paliativos, el bienestar como base de relación social, lo privado como germen de cualquier muestra de progreso son unos pocos alegatos a favor de esa tendencia a la expropiación y el justiprecio. Sin embargo nadie habla de la dependencia externa, ni de la tiranía de las corporaciones, ni de la violencia engendrada desde la confrontación por la intimidad. Gracias a todos aquellos que diariamente batallan contra lo oculto, contra la barbarie de los auscultadores de las sombras.
Comentarios
Publicar un comentario