23/02/2026
Despierto entre algodones y música celestial. Soy un señorito de nueva generación, me gane el apelativo ya hace muchos años y mis señas distintivas me señalan como de entre los elegidos, con esa clase al andar que solo se puede aprender con la conducta intachable y con esos modales refinados debidos a largas horas puliendo matices de las habilidades sociales que someten con la presencia. Puede traer incertidumbre acompañada con crispación el saber cuán superior se es, solo con el hecho de compartir espacio. Por donde quiera que voy las miradas se vuelcan y hasta el sexo de mujer nacido mujer se estremece al saber que con una sola caricia puedo conseguir su placer. Hoy esta cuartilla no está destinada al público infantil, ni tan siquiera a los susceptibles, tampoco a los paranoicos ni a los envidiosos por principios familiares. Hasta el mantra sanador de lo cotidiano pierde el sentido cuando la excitación invade el tiempo del señorito. Cosas de las de hacer huella en el camino hacia las estrellas, donde se escuchan frases hechas que cuentan de la fuerza del carácter y de la personalidad reinante, todo un repertorio de señales que permanecen bajo la presencia de los símbolos que repiten sin cesar las bondades del señorito.
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