21/02/2026
Hoy deprisa y corriendo, con las manos en los bolsillos porque hace mucho frío y de camino hacia un destino totalmente desconocido ya que nunca programe la existencia deseada, ni elaboré calendarios por donde tomar referencias en los momentos de niebla profunda, de esos de los que abundan en el camino del navegante solitario. Con el viento en contra y sin los pertrechos necesarios tomé la decisión de partir en busca del tesoro prometido allá donde los mares construyen su historia. Donde el sexo de mujer nacido mujer pesadamente se obliga por su propia naturaleza a lidiar con los gérmenes tóxicos y sin recompensa que le permita acariciar los gritos de la locura. Que será de la noche sin luna, que será de los niños que lloran, que será de las mujeres sin casa, que será de los hombres sin identidad. Otro adjetivo que me haga desertar de la trama social y que sin quererlo viaje de mi mano por los rincones de la memoria, aquella que no entiende del gobierno de las emociones, que no se somete a ningún sacrificio, que no entrega sus orígenes por cuatro monedas.
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