07/02/2026

Vestido como para ir a una guerra que nunca pensaste que podría materializarse. Con el chambergo calado hasta los huesos por si una corriente de esas de mucho aire se te quiere quitar de encima tan preciado milagro de la historia guerrera. Y por si acaso te lo anudas al cuello cual sabandija miedosa de ser descubierta por ese enemigo que hoy llamamos otredad. Desde su jardín de flores y comestibles se dispone a entablar conservación, de esas modernas, con esa IA de nuevo cuño, el sexo de mujer nacido mujer. Está muy interesado en aportar de su cuño familiar esa identidad comunitaria que se estropea con las muestras de soberbia y prepotencia. Y para no ser arrojado a esta guerra que nadie nos ha dado pero que todos sabíamos de su existencia, nos arrojamos a la obediencia del destino que nos direccionan uno para allí y el otro para allá. Aquí el mantra sanador de lo cotidiano empieza a diagnosticar de paranoicos y esquizofrénicos a diestro y siniestro y no se libra ni el apuntador del doble espectral.


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