05/01/2026

Como pronosticaban las ciencias difusas el día se levantó antes de tiempo y sin quererlo se fueron amontonando los acontecimientos sin saber cómo ni porqué. Y aunque yo me lo preguntaba, noche tras noche sucumbía a los placeres más ocultos de la humanidad. El señorito por su parte se hacía la mejor de las preguntas para permanecer en el más absoluto anonimato y así no tener que compartir con sus más cercanos el dolor y el odio propios de la socialización mejor elaborada en los jardines del Palacio. Nunca llegué a saber en qué consistía tal pregunta, pero puedo confesaros que hubiera dado una buena bolsa de Ducados por ser sabedor de tal tesoro. En esas que el sexo de mujer nacido mujer se había aliado con los chicos del Singuerlim que se encontraban en una mala posición estratégica en la acalorada discusión monetaria, este contubernio serviría para vincular al mantra sanador de lo cotidiano con la masa engullidora que vociferaba por su carente claridad de ideas de valor añadido y que era apartada sistemáticamente de la caverna de los Magos de la nueva era.


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