23/01/2026

Da la casualidad que hoy me encontré con la gente del Singerlim, estupendos ellos, con sus ilusiones sin fin y sus energías producidas a golpe de profundas heridas emocionales. Ninguna fisura en su cohesión de grupo y fuertes ante el desaliento como donde los haya. Puede que un poquito sobrados de intuición que raya con la otredad desnuda y sin defensas, pero carentes de maldad y muy sobrados en educación. Estos ciudadanos dicen que las proyecciones del futuro se han vuelto transparentes y que así no hay manera para ejercer la ruinosa labor de la supervivencia. Y hablando de otra cosa he de decir que el mantra sanador de lo cotidiano encontró alguien que le escuche, pobre hombre, siempre cabizbajo y meditabundo, siempre en soledad y abandonado por la comunidad. Solo sirve para acumular las sinrazones que la masa engullidora no quiere para sí. Y sin saberlo ni olerlo, siempre acaban en su espíritu rebelde. No tiene a nadie, ni tan siquiera el sexo de mujer nacido mujer que por motivos de miedo se arroja a los brazos de la desconfianza eterna para olvidar los valores que se transmiten desde el principio de la civilización.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog