19/01/2026
Con la cara de recién levantado, ojeras, bolsas y arrugas tutiplen. Así me presento ante la cohorte de los ancianos de la urbe. Sin ganas de escuchar veredictos ni comentarios jocosos antes del reconocimiento de sensaciones carentes de toda lógica. Pero las circunstancias obligan, y el reservorio de las impotencias se encuentra seco así que todo el mundo se dedica a gastar sus pocos recursos en procesos productores de dopamina que por lo menos hará que las derrotas de la vida se convierten por arte de magia en estado de plena felicidad. Las derrotas siguen existiendo y mañana se verán acrecentadas con las propias de ese día y así sucesivamente, con lo que en un periodo corto de tiempo el sentimiento de frustración se ve eliminado del espectro mental y la realidad nos engañara otra vez más. Mientras tanto y al no hacer de nuestras derrotas la fuente del origen para rectificar en el siguiente paso de crecimiento espiritual, nos encontraremos ante un mantra sanador de lo cotidiano que nos gobierna en dependencia y nos obligará a seguir participando del sistema económico. El sexo de mujer nacido mujer aclamado por la masa engullidora y sierva del poder de las emociones se nos convertirá en la observadora y crítica de la razón pura, fomentando la desigualdad mientras el placer permanezca entre sus generaciones más inocentes.
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