18/01/2026

Después de una profunda limpieza de éticas anteriores al neoplatonismo los gérmenes de la discordia se plantean una nueva confrontación que estimule la conciencia individualista, de la socialización se encargará el interés común y sus gobernadores de esas incertidumbres que provocan el ansia del apego entre hermanos con ninguna otra intención que la supervivencia. De la condición de seres pensantes, pues lo trataremos en otro capítulo de las tonterías del señorito, esto me hace revisar la lista de temas que tienen en vilo a la parroquia de lectores sin avidez del tema diario. Como decíamos ayer los guardapolvos se mantuvieron de moda durante los años jóvenes de la generación Boom, esta generación nacida durante el desarrollismo hispano que bien se podía haber llamado el destruccionismo, por la cantidad de recuerdos arquitectónicos que sucumbieron al sonido del vil metal. Esta generación se encuentra a fecha de hoy casi entrando en la etapa de menor valor productivo y a pesar de ello se encuentra feliz porque tiene otras cosas en las que pensar que no sea solo la felicidad. Este estado de duda existencial lo catapulta al infinito de la expansión continuada y la ansiedad se convierte en armonía comunicativa, de esas que no pone límites en la relación, es libre y fluida sin toxicidad, sin falsas comparaciones y sin necesidades que no se puedan saciar. Es la perfección del sexo de mujer nacido mujer y del mantra sanador de lo cotidiano que han convencido a la desconfianza con cuentos chinos y alguna baratija. Hasta mañana…


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