16/01/2026

Tantas cosas que podría usar para comenzar en el día de hoy en este nuevo encuentro con el blog, tantas cosas que servirán de referente en esta realidad de palabras que intentan secuenciar sentimientos y experiencias de manera distendida. Con las elocuentes apariciones de la masa engullidora en un momento de la historia del ser humano que tiene aromas de colapso civilizatorio y que con sus narrativas de supervivencia demuestran que el agua está llegando al cuello de esa muerte descrita entre manuscritos clásicos. El sexo de mujer nacido mujer se lamenta entre sollozos de impotencia ante esta avalancha de patrañas impotentes que destilan en el tablero mundial, los unos contra los otros, los de allí contra los de aquí, los de arriba contra los de enfrente y yo como elemento sublime de la expansión tecnológica continua y sus sustanciosos beneficios. Ante la marabunta de expectativas truncadas lideradas por el mantra sanador de lo cotidiano sólo cabe la distopía de las desigualdades que se presenta como un acto reiterativo desde el inicio de la humanidad, con sus inertes artes amatorias y sus entorchados que alumbran a los sueños de unas generaciones que se dejan engañar a base de dopamina en dosis mantenidas a lo largo del tiempo, solo en vida para que sigan consumiendo los productos que se ven obligados a producir. Todo un éxito en el laberinto de los ingenieros sociales sin título académico.

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