01/01/2026
Las escrituras no pueden esperar, todo lleva su justo tiempo y se debe aportar en el aspecto onírico tanto como se deba. Valen insultos e improperios, valen peleas y escaramuzas tumultuarias. Valen quienes sirven y servir es un honor. En esta ocasión no me da el entendimiento para una cuarta aseveración semántica, ni tan siquiera una aproximación. Y no digo que no esté bien cuestionarse a voz en grito las prioridades de la socialización, por supuesto quién soy yo para elevar a dogma las sensaciones de culpa infinita. Y del sexo de mujer nacido mujer solo el sofisticado desencanto y las apariciones marianas que comparten con el mantra sanador de lo cotidiano la esperanza por un horizonte sin delirios. No digo nada de reconocer penas pasadas y ruegos y preguntas, nada escribo tampoco del silencio que por tóxico se sustenta entre los valores del tecno patriarcado más repulsivo y escalofriante. Llega la hora de decir hasta la siguiente excusa para gobernar en el lado oscuro de la masa engullidora y sus sueños clarividentes, para continuar en el proceso de desarrollo mental que llevaran a seguir ocupando un lugar entre las estrellas del cerebro de la otredad.
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