13/12/2025
Hay un lugar en la ciudad de cuyos recuerdos no me puedo desprender, y no se si por que mi subconsciente está contaminado de tanta toxicidad individual o porque lo colectivo vive muy bien arropado entre mis diagnósticos sobre debilidad emocional y cognitiva. Puede que sea un punto intermedio o tal vez todo sea un producto de mi torpe y bruta imaginación. Y es aquí que me encuentro en el frondoso paraíso de la cultura milenaria arropado por programas informáticos que me transportan hacia una incertidumbre cubierta de crispación y que nadie pretende. Dime inteligencia bendita que puedo escribir sobre las muecas del firmamento y su servilismo al sexo de mujer nacido mujer, dime de su obediencia magnética que colapsa sus neuronas entre los poderes parasitarios del mantra sanador de lo cotidiano. Prometo invocarte a diario para conseguir el asombro de la masa engullidora y así poder formar parte de ella. Lo deseo ardorosamente.
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